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CONFUSIÓN BICENTENARIA EN LA COPA AMÉRICA

23/6/11

Inmersa en una confusión que vale 200 años de historia, la empresa Ticketek, encargada de comercializar los ingresos para la Copa América de fútbol que se disputará en Argentina, hizo una reinterpretación lingüística del nombre de un estadio sanjuanino.

A la hora de confeccionar los sobres que contienen las entradas, la empresa decidió rebautizar al Estadio Bicentenario de San Juan, al cual designó como “Vicentenario”. En fin, la confusión idiomática, amplificada por la cantidad de entradas que se venderán para la Copa, ya recorre los ojos de miles de latinoamericanos que no paran de sorprenderse con la capacidad creativa de quienes escribieron y diseñaron los sobres.

DERRAPÓ LA BIBLIOTECA DE LA LENGUA

16/3/10

Una sorpresita más, y van... La tapa de Clarín del 16 de marzo trae una importante paradoja (ver recuadro en amarillo). El matutino promociona un fascículo de la "Biblioteca de la Lengua" que se puede comprar en forma opcional junto con el diario de ese día. Ahora bien, para mostrar el grado de importancia que tiene ese producto para todos los hispanohablantes, Clarín cataloga a su biblioteca como "escencial". ¿Cómo? Sí, leyó bien, el diario ofrece a la venta la "Biblioteca escencial de la Lengua" (sic). Sólo resta decir que es esencial comprarla y, sobre todo, acompañarla de un buen diccionario.

CLARÍN, ¿ESTÁ NERVIOSO O EMOCIONADO?

22/2/10

La opinión pública no sabe si atribuirlo al prolongado conflicto entre el Grupo y el Gobierno nacional o, simplemente, a la ausencia de correctores… Nosotros, con total humildad, creemos que se trató de un error emocional, producto de un redactor fanático de Racing que no pudo evitar las lágrimas de felicidad durante el último triunfo “académico”.

Lo cierto es que, hablando de “académicos”, el matutino Clarín publicó una curiosa nota en su edición de hoy titulada: “Russo ya le habla a la gente de las 14 finales”. Entre otras particularidades, el artículo asegura que en Racingpor mas que se allá ganado, siempre hay aspectos a mejorar en cuanto al juego”. Además, se citan declaraciones del técnico, Miguel Russo, quien afirma, en alusión a la hinchada, que “ahora vamos a tratar de hacer lo imposible para regarles una victoria”.

En fin, donde usted vea “mas”, piense que quisieron decir “más”. Donde lea “allá ganado”, imagine que colocaron “haya ganado”. Y donde Russo supuestamente asegura que él y sus jugadores van a “regarles” una victoria a los hinchas, sea bueno, haga la vista gorda y dígase a usted mismo que leyó “regalarles una victoria”.

Amigos, amigas: si eso pasa en el gran diario argentino, cualquier cosa puede suceder con nosotros. Así que léannos con indulgencia.

Amén.

MISS BIZARRA, UNA FALSA AMIGA

23/11/09

Toni Delmar, devenido en buceador de verdades lingüísticas, disertaba el otro día, durante una reunión de producción del Túnel y los Tiempos, sobre las paradojas del término "bizarro". Contaba Delmar que las primeras discrepancias respecto del uso habitual (y errado) que le damos a esa palabra surgen cuando recurrimos al diccionario de la Real Academia Española (RAE), que reza lo siguiente:

Bizarro, rra ((De it. bizzarro, iracundo): 1. adj. valiente (esforzado) / 2. adj. Generoso, lucido, espléndido”.

Es más, la versión española de Wikipedia amplía: "Bizarro es una cualidad que denota un porte erguido, con carácter, firme. En sentido denotativo, la palabra bizarro denota cualidades positivas. No obstante, bizarro comúnmente se utiliza para referirse a algo raro, extravagante, insólito, debido a la confusión con la palabra inglesa y francesa bizarre” (la cual sí significa "extraño","extravagante", "anormal", "atípico").

O sea que toda esta gran confusión tiene que ver con la semejanza (en la escritura) entre el término "bizarro" -en español- y la palabra "bizarre" -en inglés y francés-.

Como aclara la Real Academia Española en su Diccionario Panhispánico de Dudas, debe evitarse el empleo de la palabra “bizarro” con el sentido de "raro o extravagante", puesto que en español significa "valiente, esforzado", y también "lucido, airoso". La RAE cita dos ejemplos literarios de uso correcto: «Llega el capitán Andrés Cuevas, un bizarro combatiente al mando de un pelotón» (Matos Noche [Cuba 2002]); «Vuestra juventud reverdecerá más bizarra y galana que nunca» (Luján Espejos [Esp. 1991]).

En fin, así las cosas, el término bizarro (con todo su laberinto a cuestas) se considera un "falso amigo", es decir "una palabra de otros idiomas que se parece (en la escritura o en la pronunciación) a una palabra de la lengua materna del hablante, pero que tiene un significado diferente".

Teniendo en cuenta toda la perorata, coincidirán conmigo en que la Mujer Maravilla que ilustra esta nota es bizarra. Digo, se la ve valiente, esforzada e iracunda. ¿O no?

Y pensar que nosotros creíamos que un falso amigo era aquel que no quería prestarnos plata...

LOS AVIADORES “PILOTUDEAN” DE LO LINDO

28/10/09

Como si fuesen dos actores desopilantes interpretando una comedia medio pelo, los pilotos que conducían un avión de pasajeros de la aerolínea Northwest, en Estados Unidos, se olvidaron de aterrizar y pasaron de largo su aeropuerto de destino.

El episodio sucedió en la noche del 22 de octubre, durante un vuelo que cubría el trayecto entre San Diego y Mineápolis, y dejó al borde de un ataque de nervios a las autoridades aéreas norteamericanas. Sucede que durante dos horas los pilotos no respondieron ninguno de los llamados que les efectuaron los controladores de vuelo, ni tampoco los pedidos de respuesta que provenían de la aerolínea. Al ver que el avión no se había accidentado, ya que los radares registraban su movimiento, la conclusión de las autoridades de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte de EE.UU. fue que la nave había sido secuestrada.

Las llamadas se sucedieron de forma infructuosa y, finalmente, fue una azafata quien consiguió que los pilotos reaccionasen: un poco tarde, claro, se habían pasado casi 300 kilómetros de su objetivo (por suerte no escaseaba el combustible). Una vez en tierra, el comandante del vuelo y su segundo fueron interrogados sobre los acontecimientos y, de acuerdo a los investigadores, podrían quedarse sin sus licencias profesionales.

Las versiones sobre el porqué del aletargamiento de los pilotos son tres: que estaban profundamente dormidos, que tuvieron una larga y encendida discusión, o que se encontraban distraídos revisando un programa en sus respectivas notebooks. Hay una cuarta versión, que encuentra amparo en el nuevo diccionario de la Real Academia Española: los muchachos estaban pelotudeando (o “pilotudeando”, como gustan decir en su jerga los navegadores aéreos).

EL INSULTO, LA ANESTESIA DEL ALMA

17/7/09

En Londres acaban de comprobar lo que muchos (todos ellos malhablados) intuían: decir malas palabras ayuda a reducir el dolor. Ni más ni menos. Si los investigadores de la Universidad de Keele no nos mienten, cada vez que usted se caiga o se golpee el dedo con un martillo, tiene que empezar a putear en voz alta, clara y “argentina”. Ese simple hecho de insultar le posibilitará incrementar su capacidad de tolerar el dolor en un 50%. Eso sí, cuando se quede sin aire de tanta puteada, el dolor será idéntico al que sufren aquellos estoicos que contuvieron las malas palabras y, encima, los vecinos hablarán bien de ellos y mal de usted. Pero bueno, todo tiene su precio.

─El del 2° B es un maleducado─, dirá la señora de al lado, refiriéndose a usted, obviamente. ─Se pasó media tarde martillando la pared, y la otra media puteando. En cambio el del 2° D, ése sí que es bien educadito. De vez en cuando martilla, pero nunca se queja de nada─.

Putear o no putear, ésa parece ser la cuestión. En 2005, en Estado Unidos, se desató un interesante debate, ya que algunos lingüistas destacaban la importancia de emplear malas palabras en el lenguaje corriente, puesto que eso liberaba tensiones y disminuía la violencia física.

En ese sentido, bien vale la pena recordar lo que decía el rosarino Roberto Fontanarrosa: “Las malas palabras brindan otros matices y hay algunas que son irreemplazables: no es lo mismo decir que una persona es tonta o pelotuda...”, aseguraba "El Negro".

Así que, ya sabe, cuando vaya a actuar como "bocasucia", piense que la mala palabra bien podría ser un arte, como la pintura. Entonces, inspírese, piense en un insulto como Dios manda, y grítelo... para recibirse de pintor.